CARGA DE LA CABALLERÍA PESADA TEMPLARIA

CARGA DE LA CABALLERÍA PESADA TEMPLARIA

jueves, 16 de octubre de 2014

INTRODUCCIÓN A LA FILOCALIA

Catedral de San Jorge en Santiago de Chile
Introducción
En 1782 fue publicada por primera vez en Venecia, gracias al mecenazgo de Juan Mavrogordato, príncipe rumano la recopilación de la Filocalia, en la cual han colaborado Nicodemo el Hagiorita, monje del Monte Athos (1749-1809) y el obispo Macario de Corinto (1731-1805). Se trataba de un voluminoso in-folio de XVI-1207 páginas, divididas en dos columnas. Su nombre retornaba aquel ya dado por Basilio Magno y Gregorio Nazianzeno a una colección de pasajes de Orígenes por ellos elegidos.
La Filocalia es uno de los muchos textos o conjunto de obras patrísticas, de las cuales se ocupó Nicodemo, justamente en su ansia por poner al alcance de todos, los grandes textos de los Padres. De modo particular, él no se cansó de buscar aquello que pudiera servir para transmitir a todos la doctrina de la oración continua y, mediante ella, el estímulo a practicarla. Su genio, pero sobre todo su gran alma cristiana, formada en la escuela de las ideas derivadas de las Escrituras y de la tradición, le había hecho intuir cómo, el respiro profundo de la oración continua debe ser -más allá de las distintas formas que pueda asumir- la expresión viva de una vida cristiana alimentada por los sacramentos y, a la vez, un medio poderosísimo para la unión divina. Una oración, sin embargo, que como vemos nace, avanza y alcanza su plenitud sólo mediante la constante disposición a la sobriedad del corazón y del intelecto. La sobriedad es ese estado de vigilancia continua que mantiene el alma en una especie de ayuno espiritual, no excitado por los pensamientos y por las imaginaciones que producen pasiones, las que perjudican la oración y corrompen la sanidad transmitida por los sacramentos, obstaculizando su potencia deificante justamente por ello, la recopilación de Nicodemo llevará el nombre deFilocalia de los Padres Nípticos, es decir, "sobrios."
La Filocalia conoce ahora su cuarta edición griega con los cinco volúmenes aparecidos en Astir de Atenas en los años 1974-76. Sobre éstos se basa nuestra traducción.
Una obra que tiene prácticamente los mismos textos y un título de igual significado (Dobrotolubiye), y que encontró gran acogida por las cristiandades eslavas, fue publicada por el anciano Païssy Velichkovsky en 1793 y reimpresa en 1822. En realidad, en cuanto a la obra de Païssy, no podemos hablar de una verdadera traducción de la recopilación de Nicodemo. De hecho, mientras Macario y Nicodemo se ocupaban de los textos que habían reunido en la Filocalia griega, Païssy también trabajaba en la recopilación y traducción sustancialmente de los mismos textos colocándolos, sin embargo, en un orden distinto del cronológico seguido por Nicodemo. Una vez publicada la Filocalia griega, Païssy continuó con su trabajo, y es muy probable que lo haya comparado con la recopilación de Nicodemo. La coincidencia es, sin embargo, singular y, por cierto, providencial. La Filocalia eslava, que había sido destinada a promover el renacimiento espiritual ruso del "Ochocientos," fue compuesta recurriendo espontáneamente a las mismas fuentes a las cuales se habían dirigido Macario y Nicodemo. Sólo Linos pocos textos presentes en la versión griega son omitidos en la edición eslava. El Peregrino ruso, ya bien conocido en Occidente, llevaba consigo una vieja copia de la Filocaliade Païssy.
Entre 1876 y 1889, el obispo Teófano el Recluso, publicó una traducción en ruso que sería más amplia, ocupando cinco volúmenes.
En nuestro siglo existe un gran resurgimiento del interés por la Filocalia, por ejemplo en Rumania gracias, sobre todo, a la traducción completa de Dumitru Staniloae, en ocho volúmenes, terminada en 1979. En Occidente hay actualmente en curso traducciones que se proponen ser integrales, en francés (Abbaye de Bellefontaine, Bégrolles) y en inglés (Faber and Faber, Londres), basadas en el texto griego.


martes, 14 de octubre de 2014

EL MERCADO DE SANTIAGO DE CHILE

Considerado uno de los edificios públicos más hermosos de su época por escala, uso y aplicación tecnológica: el Mercado Central de Santiago representó un hito fundamental en lo que era la periferia norte de la incipiente ciudad. Se construyó al borde de una ribera sur del Río Mapocho, en una explanada, zona que aún estaba poco consolidada, debido a las salidas repentinas del río que tuvieron su fin con el encajonamiento definitivo que se haría durante el gobierno del Presidente José Manuel Balmaceda.
La manzana donde se emplazó esta obra corresponde hoy a la cuadra comprendida entre las calles Ismael Valdés Vergara, Puente, 21 de Mayo y San Pablo, y se ocupó en sus inicios como cancha de desperdicios, llamado “Basural de los Dominicos”.
En sus inicios durante la Colonia, lo que se conocía por abastos de productos de chacra, hielo y hierbas, se daba en puestos informales en la Plaza de Armas. Ante el desorden y la suciedad  que se producía, el Director Supremo Bernardo O’Higgins mandó trasladar, hacia 1817, estos baratillos a la explanada. La cual fue destruida durante un incendio en 1864, lo que llevó a las autoridades de la época en definitiva a ubicar allí un avanzado proyecto para su tiempo. La tradición comercial del sector, unida a que allí convergían el camino a Valparaíso, con todo el comercio marítimo; hicieron que se eligiera ese lugar para construir lo que se llamaría “Plaza de Abastos de Santiago”.
El municipio encarga entonces al arquitecto Manuel Aldunante proyectar el original edificio, pues tenía un gran sentido de la composición del Renacimiento y del Neoclásico, realizó los planos aprovechando el empleo del hierro y el acero de reciente introducción a Chile, para que en Gran Bretaña se fabricaran los pilares, vigas, arcos y tensores. Se dispone de un núcleo central techado de 46 metros de lado con una torre-linterna de gráciles proporciones, cuatro faldones cuervos y aguja, armazón que significó un inédito manejo de la luz interior y sistema de ventilación cruzada. A esta estructura de cuatro pilares centrales y 28 secundarios, se le amarra una fábrica perimetral también cuadrada y ochavada de albañilería de ladrillo con argamasa de cal, sin estuco al interior y estructura regular de arcos de medio punto con cuatro zaguanes de portal dispuestos centralmente. Se arma así un cuadrilátero con cruce de ejes visuales idénticos teniendo como centro una fuente de agua con una escultura en bronce de motivo floral. Los portales de ingreso por el oriente y el poniente tenían dos torretas que se levantaban exhibiendo sendos relojes.
Se inician las obras en 1869, bajo las órdenes del arquitecto chileno Fermín Vivaceta y el contratista Juan Stefani. Se entrega el 23 de agosto de 1872, pero es inaugurado con fecha 15 de septiembre de 1872 por el Presidente de la República, Federico Errázuriz Zañartu.
Desde 1873 en adelante, el edificio sufre varias transformaciones que amplían y mejoran el cuerpo central. En 1884, la Municipalidad de Santiago inicia la construcción de un segundo anillo con nuevos locales en sus frentes norte, oriente y poniente. Este nuevo perímetro siguió la línea de edificación de la manzana con aporticado de ladrillo ahora en trazado de arco rebajado y distanciado del núcleo original por alrededor de 14 metros, actualmente ocupado con puestos de pescados y mariscos.


En general en esa época los usos del comercio que se daban en el Mercado Central estaban establecidos en locales de comercio mayorista de frutos del país, aves y encurtidos en las construcciones de albañilería; además, de la venta de hortalizas y frutos.
Alrededor del año 1900, se instala la luz eléctrica, los servicios higiénicos y lavadores para pescados y mariscos. Entre 1927 y 1930, se demuele el frente norte del segundo anillo para cumplir con la ley de canalización del Mapocho. En 1983, la Municipalidad de Santiago impulsa una restauración general del edificio completándose el cuerpo hacia la calle San Pablo, construido en dos niveles como una obra postiza junto a un gran árbol y en el cual se ubican hacia el interior las dependencias de la Administración del Mercado Central.
Transcurridos unos años, y después de una profunda revisión económica del municipio como propietario histórico del Mercado Central, sobre los costos de mantenimiento del edificio y su relación con los asignatarios de los locales y puestos en su interior, se determina vender el Mercado a sus locatarios en mayo de 1990, mediante el Decreto Alcaldicio correspondiente. Esta situación a la fecha ha significado que el edificio Monumento Nacional se encuentre expuesto a una acción parcialmente regulada por sus actuales propietarios agrupados en una copropiedad que debe ser respetuosa en sus intervenciones físicas, mantenimiento y uso de este edificio.

lunes, 13 de octubre de 2014

LA ESTACIÓN DE MAPOCHO EN SANTIAGO DE CHILE

El edificio fue construido entre 1905 y 1912 para albergar una gran estación de trenes y, de esta manera, celebrar el Centenario de la Independencia de Chile. La Estación Mapocho llegó a ser la más importante de la red ferroviaria nacional. Desde ella se podía llegar a lugares como la ciudad de Iquique, haciendo conexión en La Calera con el Ferrocarril Longitudinal del Norte. Además, en Llaillay se podía transbordar a Los Andes para seguir a Mendoza y después a Buenos Aires, a través del Ferrocarril Trasandino.
Hoy no tiene tráfico ferroviario alguno y es sólo un centro cultural. Igualmente en Chile casi ha desaparecido el tren, siendo sustituido por el transporte en autobús. 

domingo, 12 de octubre de 2014

EL PUENTE DE CAL Y CANTO EN SANTIAGO DE CHILE


El 11 de Febrero de 1782 concluye la obra del Puente de Cal y Canto en Santiago de Chile. Se trata de la mayor obra colonial en este país. El 10 de Agosto de 1888 se hunde ante un crecimiento del río Mapocho. Previamente se habían realizado obras que afectaban a la estructura del puente, tratando de crear un cauce al río. Dicho puente era lugar de tránsito de mercancías y lugar de ventas. Se habían instalado unas torretas para dar mayor consistencia a los puntos de trueque. Igualmente existía una guardia continua para evitar el contrabando.  

sábado, 27 de septiembre de 2014

ARAUCANIA


El origen de la palabra no está aún hoy completamente establecido. Fue puesto por los españoles y se refería a la existencia de un árbol parecido a las araucarias españolas. Era una tribu numerosa de indios guerreros al sur de Chile, que se extendía inicialmente (a principios del siglo XVI) entre los paralelos 36° S y aproximadamente 42° S, y desde los Andes al este (70° O de longitud) hasta cerca de la costa. Hoy se limitan a algo parecido a las “reservas” norteamericanas.
En 1898, se decía que eran 73000, cifra probablemente exagerada. Pero son una de las tribus indias supervivientes más numerosas como tal en América.


viernes, 26 de septiembre de 2014

EL PAÍS MAPUCHE


Los mapuches o gente de la tierra (de mapu = tierra y che = gente) ocuparon Chile entre los ríos Itata por el norte y Toltén por el sur, mezclándose con los picunches y los huilliches.

jueves, 25 de septiembre de 2014

ANIMITAS CHILENAS


Nace una 'Animita' por misericordia del pueblo en el sitio en el que aconteció una 'mala muerte'. Es un cenotafio popular, los restos descansan en el cementerio, por lo que se honra el alma, la 'ánima'. Donde finalizó la terrena jornada, en el mismo lugar se construye una caseta, la que pasa a llamarse casilla, templete, ermita, gruta. Son reproducciones, imitaciones de casas y algunas semejantes a iglesias. Todas ostentan cruces. Se le prenden velas que se colocan en las casetas para precaverlas del viento, las más de las veces están expuestas al aire.