CARGA DE LA CABALLERÍA PESADA TEMPLARIA

CARGA DE LA CABALLERÍA PESADA TEMPLARIA

lunes, 29 de abril de 2013

EL DODECAEDRO PLATÓNICO


Platón  hace especial énfasis en el dodecaedro que contiene el número sagrado Pitagórico 5, en los lados de sus caras, y el también fundamental 12 en su número. Le tenía tanto respeto, que no se atrevía a nombrarlo directamente. Cada pentágono corresponde exactamente a una pentalfa.

domingo, 28 de abril de 2013

LOS SIETE METALES ALQUÍMICOS


Lámina alegórica del Musaeum hermeticum (1678). Los "siete metales" alquímicos (oro, plata, hierro, mercurio, cobre, plomo y estaño), aparecen representados en el interior de la tierra, en la que se engendran, pero en el cielo están asociados al Sol, la Luna, Marte, Mercurio, Venus, Saturno y Júpiter, respectivamente. En las cuatro esquinas de la lámina hay alegorías de los cuatro elementos y las figuras centrales llevan en las manos un triángulo con el vértice hacia arriba (símbolo de los elementos que se mueven hacia arriba: fuego y aire), otro con el vértice hacia abajo (símbolo de los que lo hacen hacia abajo: tierra y agua) y la unión de ambos triángulos (símbolo del universo, en el que todos los elementos se combinan).

LA PARRILLA DE SAN LORENZO

 
La leyenda dice que en tiempos de persecución a los cristianos los tesoros de la Iglesia en Roma fueron confiados a Lorenzo, y entre todos ellos se encontraba el Santo Grial (la copa usada por Jesús y los Apóstoles en la Última Cena) y que Lorenzo consiguió enviarlo a Huesca, junto a una carta y un inventario, donde fue escondido y olvidado durante siglos en un lugar sagrado en el “Callis Ianus” romano que se conoce por San Juan de la Peña.
 San Lorenzo murió quemado vivo en una parrilla. La advocación del Monasterio del Escorial a San Lorenzo podría significar:
 
-Un aviso de "sangre real"
-La búsqueda o descendencia del Santo Grial.
 
Por otra parte, San Lorenzo es el Dios Sol pagano cristianizado.
Un viejo tópico advertía que El Escorial tenía la forma de la parrilla en la que fue quemado San Lorenzo.

miércoles, 24 de abril de 2013

LA BIBLIA POLÍGLOTA DEL NIGROMANTE ARIAS MONTANO




Pero sin duda Benito Arias Montano es recordado principalmente por su obra capital, la Biblia Políglota de Amberes, sucesora de su análoga Complutense que el cardenal Cisneros mandó imprimir en Madrid a principios del siglo XVI y que se vio por fin terminada en 1522. A pesar del escaso tiempo transcurrido, poco más de 40 años, ya en tiempos de Arias Montano era sumamente difícil encontrar un ejemplar de la Políglota Complutense, por lo que el rey Felipe II decidió realizar una reimpresión  revisada de la misma que sería conocida como la Políglota de Amberes en razón de que fue en esta ciudad  donde tuvo lugar la edición, bajo la dirección de Arias Montano y entre los años 1568 y 1572, de los ocho volúmenes que constituyen esta importante obra digna sucesora de la anterior
Y si la Políglota le dio fama merecida a nuestro humanista, también le planteó problemas; envidioso al parecer de su prestigio, el catedrático salmantino y hebraísta León de Castro le acusó ante la Inquisición, al igual que lo hiciera con fray Luis de León, por haber dado más relevancia a los textos hebreos que a la Vulgata latina. Defendido por el padre Juan de Mariana y protegido por el propio rey, Arias Montano lograría por fin una sentencia absolutoria del tribunal del Santo Oficio, aunque tuvo que viajar a Roma para conseguir que el propio papa Gregorio XIII concediera dicha absolución.

viernes, 19 de abril de 2013

LA BÓVEDA PLANA DEL MONASTERIO DEL ESCORIAL Y SUS MEDIDAS ESOTÉRICAS

Vista desde su parte inferior, se comprueba que la bóveda del sotacoro está formada por siete anillos compuestos por dovelas de granito de sección transversal plana que tienen como centro un círculo hecho por dos sillares iguales entre sí y separados por una junta diametral. El ancho de cada anillo es de alrededor de cuarenta centímetros, mientras que el diámetro de la circunferencia central es de ochenta centímetros.

miércoles, 17 de abril de 2013

JERÓNIMO DEL PRADO


ARQUITECTURA DE DIOS

Si hablamos de escritos de arquitectura influyentes, seguramente se nos ocurrirá pensar en tratadistas y arquitectos italianos. Si afirmamos que uno de los tratados arquitectónicos más importantes -desde su creación hasta el siglo XX- es obra de un cordobés, quizá nos sorprenderemos. Pues así es. Me refiero a In: Ezechielem Explanationes, de Juan Bautista de Villalpando, publicado en Roma entre 1596 y 1604. El tratado consta de tres tomos, el primero de los cuales escrito por Jerónimo del Prado y los dos restantes, en realidad los que nos interesan, por el nombrado Villalpando.
Edición del In: Ezechielem Explanationes, 1596-1604<br /><p class=” width=”471″ height=”736″ class=”size-full wp-image-196″ /> Edición del In: Ezechielem Explanationes, 1596-1604
Una de las virtudes esenciales de este escrito teórico consiste en entrelazar las teorías de la Biblia y los conceptos clásicos de la Antigüedad en la descripción y recreación de cómo debió de ser el templo de Salomón situado en Jerusalén, destruido definitivamente en el año 70 d.C. por las tropas del emperador Tito y del cual solamente ha llegado hasta nuestros días el famoso Muro de las Lamentaciones. De hecho, en el foro romano podemos admirar el Arco de Tito (81 d.C.) donde vemos esculpida la procesión de romanos vencedores llevándose, por ejemplo, la Menorah y otros tesoros del templo judaico.
Detalle de los relieves del Arco de Tito (81 d.C.) donde vemos la procesión de vencedores llevándose los tesoros del templo de Salomón en Jerusalén
Detalle de los relieves del Arco de Tito (81 d.C.) donde vemos la procesión de vencedores llevándose los tesoros del templo de Salomón en Jerusalén
Desde tiempos antiguos se había creído que la construcción del templo de Salomón fue debida al dictado directo de Dios. Es decir, el mismo Iahvé habría dicho al hijo de David cómo debía ser el templo. Los arquitectos que querían recrear dicho templo no podían recurrir a otra fuente de información que no fuera el Antiguo Testamento, ya que carecían de documentación al respecto y, como he indicado, el templo fue destruido sin remedio. Si nos referimos a estas referencias delAntiguo Testamento, tenemos que recurrir al segundo libro de lasCrónicas, al primer libro de los Reyes y a la visión del profeta Ezequiel (Ez. 40), donde se habla de un edificio complicado configurado en base a estructuras geométricas, con puertas, atrios, corredores, celdas, habitaciones, pilares, vestíbulos, espacio para sacrificios, habitaciones de sacerdotes… Sobre esta visión profética Villalpando basa su idea de la edificación.
Hasta el Renacimiento, los tratadistas no pretenden investigar con rigor cómo debió de ser en realidad el templo salomónico. El tema se puso de moda y se prolongó en el tiempo, de tal manera que en la corte española de Felipe II hubo serias controversias al respecto. De este modo, otro tratadista español, Benito Arias Montano llegó a dudar del origen divino del templo, mientras Villalpando, como hemos visto, defendía lo contrario. Estas diferencias ideológicas llegan incluso a manos de la Inquisición, el Tribunal de la cual da la razón, como no podía ser de otro modo, a Villalpando.
Planta del templo de Salomón, según Villalpando
Planta del templo de Salomón, según Villalpando
Como vemos en el plano anterior, sería un recinto de planta cuadrada. En su interior, nueve patios cuadrados. Dos de los patios formarían el Sanctasanctórum, con el atrio y el altar de los sacrificios, mientras unos pórticos conectan las distintas alas. Este orden de los espacios simboliza las doce tribus de Israel acampadas rodeando el santuario del Arca del Alianza.
La pericia de Villalpando pasa por conseguir algo nada fácil. Es capaz de demostrar que las indicaciones que describe Ezequiel en su visión son el reflejo exacto de las teorías arquitectónicas del romano Vitruvio. Es decir, casa perfectamente las ideas bíblicas con las reglas de las construcciones de la Antigüedad. Habla de las normas rigurosas de la arquitectura romana como una creación de Dios y les otorga, de esta manera, la categoría de reglas arquetípicas. Toda una proeza intelectual. A esta brillantez de conceptos debemos añadirle que el tratado contiene una cantidad de planos, esquemas, trazados…impresionante para la época y que sirvieron de modelo e inspiración a muchos arquitectos. Villalpando plasma en el papel una arquitectura multifuncional, clara, perfectamente estructurada y que tanto resultaba exitosa en edificios religiosos como en edificios profanos, e incluso en proyectos urbanísticos. Hospitales, escuelas, fábricas, misiones, ciudades enteras tomaron como modelo esta recreación del templo de Salomón, donde estancias y atrios se reparten de manera uniforme, salubre y armónica.
Vista de la fachada con la entrada principal del templo recreado por Villalpando, donde apreciamos las formas clásicas propuestas
Vista de la fachada con la entrada principal del templo recreado por Villalpando, donde apreciamos las formas clásicas propuestas
Y si fuera poco, Villalpando se permite el lujo de idear un orden arquitectónico nuevo, a propósito del templo de Jerusalén. Se trata del elaborado Orden Salomónico, el cual tiene como característica el hecho de que los capiteles de las columnas están decorados con hojas de lis y semillas de granada.
El Orden Salomónico
El Orden Salomónico
La importancia del texto de Villalpando es extraordinaria. Sin duda alguna es la prueba de la talla intelectual de pensadores que por desconocimiento tenemos olvidados, aunque su influencia haya llegado hasta nosotros y que sin su intervención en la Historia, seguramente muchas de las cosas que nos rodean no serían igual…

JUAN BAUTISTA VILLAPANDO


http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=villalpando-juan-bautista

Villalpando, Juan Bautista (1522-1608).

Científico español, nacido en Córdoba en 1522, y fallecido en Roma, en 1608. Ingresó en la Compañía de Jesús en 1575. Estudió matemáticas y arquitectura en la Corte con Juan de Herrera, a quien en su obra reconoce como maestro. Como jesuita, fue puesto bajo la tutela de Jerónimo Prado para que le ayudara en la elaboración de un amplio comentario al libro del profeta Ezequiel (véase Libro de Ezequiel). Por sus conocimientos, Villalpando fue encargado inicialmente de comentar los capítulos relativos a la descripción arquitectónica del templo de Salomón. En 1592 marcharon juntos a Roma para completar su trabajo; tres años después fallecía Prado sin haber concluido más que los primeros veintiséis capítulos de la obra proyectada. Villalpando continuó solo el comentario y, aunque él mismo murió sin haberlo terminado, llegó a publicar tres volúmenes con el título: Hieranymi Pradi et Ioannis Baptistae Villalpandi e Societate Iesu in Ezechielem explanationes et Apparatus Urbis, ac Templi Hierosolymitani (Roma, 1596-1605).
Como muchos comentarios bíblicos del Renacimiento, la obra de Villalpando contiene abundante información acerca de los más diversos temas, como la astrología, la música, la perspectiva, la numismática y la mecánica. Esta amplia variedad temática sugiere una concepción vitruviana del arquitecto y, al propio tiempo, refleja la influencia en Villalpando de la figura de su maestro Juan de Herrera. Lo que el jesuita intenta demostrar de manera sistemática es que la arquitectura del templo de Jerusalén, inspirada por Dios, respondía exactamente a los principios vitruvianos de armonía y proporción, lo que equivalía a la deificación de la arquitectura clásica resucitada en el Renacimiento. De este modo, Villalpando se inscribe en la línea de la tradición humanista: mostrar la inspiración divina de la arquitectura clásica era insistir en el tema de la armonía preestablecida entre la cultura pagana clásica y la civilización cristiana, tema muy querido por el humanismo.
Los aspectos relativos a las matemáticas y a la mecánica figuran en el tercer volumen de la exégesis. En el primer libro de la segunda parte, "Mathematicarum demonstrationum", expone proposiciones y corolarios tomados o deducidos de losElementos de Euclides. Según Moritz Cantor, figura aquí una solución aproximada y útil del problema de la duplicación del cubo, pero que proviene de Christophe Grienberger, profesor del Colegio Romano. Sin poder establecer el grado de originalidad que le corresponde a Villalpando, la influencia de Grienberger es evidente, ya que el jesuita español lo cita como colaborador de la parte matemática de la obra. En el capitulo VI (II parte, libro 1), Villalpando se ocupa del "centro de gravedad y línea de dirección" y establece veintiuna proposiciones. Entre éstas figura la relativa al llamado "polígono de sustentación": "Los graves que se apoyan en un área permanecen en equilibrio si la vertical trazada por el centro de dicha área pasa por el centro de gravedad, o si la vertical trazada por el extremo de dicha área pasa por dicho centro o, al menos, lo deja al mismo lado del área en que se apoya el cuerpo; por el contrario, si lo deja al otro lado del área, el cuerpo caerá necesariamente". La difusión de este teorema de Villalpando la llevaría a cabo Marin Mersenne, quien en su Synopsis mathematica (1626) lo incluyó junto con otros enunciados y demostraciones del mismo autor relativos a la línea de dirección o vertical que pasa por el centro de gravedad. Según Pierre Duhem, que "redescubrió" a Villalpando, éste había tomado los teoremas y demostraciones de un manuscrito de Leonardo da Vinci. Villalpando no cita a ningún autor, si bien en la primera parte del capítulo que trata de las definiciones remite a Aristóteles, Pappus de Alejandría yFederico Commandino. Lo que dice de Pappus y Commandino, según el mismo Duhem, parece haberlo tomado casi textualmente de Guidobaldo del Monte. René C. Taylor ha sugerido la posibilidad de que Villalpando pudiera acceder a los manuscritos de Leonardo a través de Juan de Herrera. Es muy probable incluso que el jesuita participase, antes de partir a Roma, en la Academia de Matemáticas de Madrid fundada por el propio Herrera, y que en este ambiente se interesara por la estática arquimediana. Otra posible fuente se ha situado en relación con los matemáticos del Colegio Romano y en particular con Christoph Clavius, que había podido introducir a Villalpando en las obras de Commandino y Guidobaldo del Monte sobre el centro de gravedad.
La influencia de Villalpando ha sido particularmente notable en la historia de la arquitectura. Entre los autores españoles, Juan Caramuel de Lobkowitz lo cita con admiración. Iñigo Jones utilizó sus ideas al introducir la arquitectura palladiana en Inglaterra, e Isaac Newton utilizó la obra de Villalpando en su propio intento de reconstruir el templo de Salomón y de determinar sus dimensiones. Como arquitecto, Villalpando había construido algunas residencias e iglesias de la Compañía de Jesús en Andalucía antes de abandonar España, y dejó también diversos planos y proyectos.

Bibliografía.

Fuentes.

Hieronymi Pradi et Ioannis Baptista Villalpandi e Societate Iesu in Ezechielem explanationes et Apparatus Urbis, ac Templi Hierosolymitani Commentarus et Imaginibus illustratus, 3 vols., Roma: C. Vulliettus, 1604.
LÓPEZ PIÑERO, J. M.-NAVARRO BROTÓNS, V.-PORTELA MARCO, E.: Materiales para la historia de las ciencias en España: siglos XVI-XVII, Valencia: Pre-textos, 1976, pp. 28-29.

Estudios.

TAYLOR, R. C.: "El Padre Villalpando y sus ideas estéticas", en Anales y Boletín de la Real Academia de San Fernando, 2, 1952, pp. 3-65.
---: "Architecture and Magic", en Essays in the history of Architecture presented to Rudolph Wittkower, Londres, 1967, pp. 81-110.
---: "Hermetism and Mystical Architecture in the Society of Jesus", en Baroque Art: The Jesuit Contribution, Nueva York, 1972, pp. 63-97.
WITTKOWER, R.: Architectural Principies in the Age of Humanism, 3ª ed., Londres, 1962, pp. 121 y 55.
CANTOR, M.: Vorlesungen über Geschichte der Mathematik, vol. II, Leipzig: Teubner, 1899, p. 662.
PEÑALVER Y BACHILLER, P.: Bosquejo de la Matemática española en los siglos de la decadencia, Sevilla, 1930, pp. 22-35.
DUHEM, P.: "Leonardo de Vinci et Villalpand", en Etudes sur Leonard de Vinci, vol. 1, París, 1906, pp. 53-85.
RODRÍGUEZ CEBALLOS, A.: Diccionario de historia eclesiástica de España, vol. IV, Madrid: C.S.I.C., 1975, p. 2.761.
RYAN, M. T.: Dictionary of Scientific Biography, vol. XIV, Nueva York: Charles Scribner's Sons, 1976, pp. 29-30.
Víctor NAVARRO BROTÓNS

Autor

  • V. N. Piñero